15 de enero de 2015

Una incompleta e inusual crónica

Hoy es jueves 15 de enero del 2015, culmino otro año y el que viene como nuevo ya comienza a oler a viejo...

El tiempo sigue fluyendo y nos comienza a dejar atrás, y no he logrado casi nada de lo que he pretendido
y esto comienza a dar miedo. Hoy particularmente como otros momentos en mi vida, me siento intrigada, tengo un alma demasiado inquieta y curiosa. Termine el 2014 de una manera inesperada, los dos últimos últimos días de diciembre y los primeros 9 de enero estuve  hospitalizada, mi familia estaba preocupada, incluso se asomaron pensamientos mas sombríos sobre los riesgos que yo podía enfrentar, que como tal podían ser fatales pero en un grado ya muy extremo el cual jamás cruce, o existía en un bajo porcentaje.

Esta experiencia que me toco vivir, más que hacerme reflexionar, me hizo corroborar algunas cosas, por ejemplo ver como le importas a otras personas y lo que tienen que sacrificar por ti, sin embargo en lo que más me siento asombrada fue en la capacidad de tranquilidad que me invadió, al inicio estaba adolorida sí, el dolor físico que sentía fue fuerte y hasta cierto punto me atormento y no pude dominarle, me gano, sin embargo mi espíritu no se inmuto, sentí una seguridad y una tranquilidad muy grandes, en ningún momento me sentí en peligro, y mucho menos tuve miedo a morir si algo se complicaba.

Esos días en el hospital, 11 para ser precisos tuve la mente apagada, pues en realidad ni siquiera pensaba en nada, era un estado extraño, pocos momentos me aburrí, otros momentos dormía, o platicaba con las personas que me hacían compañía, pero el resto del tiempo mi mente divagaba, y hasta ahorita no encuentro en donde, tuve mucho tiempo para pensar, pero no lo hice, solo estaba ahí atestiguando el momento.

Quizá tuve unos momentos de debilidad y quise renegar de porque me estaba pasando eso, pero en verdad que un muy sobrio susurro me hizo callar y apago la rebeldía que se quería manifestar. Hoy jueves 15 de enero cumplo una semana en la que entre por primera vez en 29 años a un quirófano alistada para una cirugía tal vez muy rutinaria para los de allí presentes, pero para mi toda una nueva experiencia, y una de las cosas que en algún momento más temí, sin embargo me di cuenta que la vida me hizo enfrentarlo y me dio las fuerzas necesarias o mejor dicho me demostró que no había nada que temer, pues me entrego todo una artillería de tranquilidad de la que no sabía era capaz de poseer.

Esos 11 días ya quedaron atrás, y no fue nada realmente, a mi de manera personal no me hizo reflexionar, ni valorar más la vida ni compadecer a los más enfermos, y creo que se porque, porque es algo que ya hacia sin la necesidad de haberlo experimentado, y ahora que de igual modo me toco vivirlo me hizo darme cuenta de que no voy tan perdida en los senderos de la vida, me hizo darme cuenta de que el camino es el correcto, ahora solo falta continuar recorriendolo y seguir haciendo caso a esa chispa interior que de manera sutil me guía.

Y cierro esta publicación deseando de todo corazón que esa paz interior que no me abandono sea experimentada por todas las personas, y ahora creo más fuertemente que Dios no grita, susurra.