20 de noviembre de 2011

Evolución


Viajar como viajan las estrellas
es vivir con el aroma de la Luz,
es sentir las melodías de las formas
y expresar el deseo de comunicar.
CRECER como crecen las plantas
es comprender el sentido de la Evolución
es compartir los mejor de nosotros mismos
y es vivir con el corazón.
HABLAR la lengua de las estrellas
es buscar la Esencia del corazón
dónde todos los seres de la Tierra
comprenden que son Dios.
VER a Dios en todas las cosas
es comprender el camino de cada cual
es sentir la verdad presente en la Tierra
y es compartir tu verdadera humildad.
APRENDER es entrar profundamente en el otro
y dejar todo aquello que te separa
y al sentir su corazón en tu corazón,
unirte al Ideal de una Nueva Civilización.
CAMINAR es cultivar tu Paz interior
y ver a cada cual en su propia Luz,
en su propia forma de ser y allí,
trascendiendo las apariencias, los temperamentos y las formas,
construir la verdadera Amistad.
Eso es el CAMINO de un Ser Espiritual
que ha comprendido que él vive en los demás
y que Dios habita en todos los seres,
en todas las formas vivas,
en todo el Universo.

Dale vida a los sueños



Dale vida a los sueños que alimentan el alma,

nunca los confundas con realidades vanas.

Aunque tu mente sienta necesidad

de conseguir las metas y de escalar montañas,

nunca rompas tu sueños, porque matas el alma.



Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,

no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,

no les rompas las alas, que son de fantasía,

y déjalos que vuelen contigo en compañía.



Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,

tocarás las estrellas y el viento, susurrando,

te contará secretos que para ti ha guardado

y sentirás tu cuerpo con caricias, bañado,

del alma que despierta para estar a tu lado.



Dale vida a los sueños que tienes escondidos,

descubrirás que puedes vivir estos momentos

con los ojos abiertos y los miedos dormidos,

con los ojos cerrados y los sueños despiertos.

Vivir


Es vibrar cada instante, ante la emoción de sentir la maravilla de la creación que nos rodea.

Es fluir con el vuelo de cada minuto que transcurre

Es saborear intensamente cada destello del día, amaneciendo con el asombro de un niño y atardeciendo con la sabiduría de un anciano

Es dar la bienvenida vivificante al eterno hoy que nos visita, simiente de un ayer y mañana plenos de un aquí y ahora.

Es saber dar lo mejor, es vibrar de bondad, como la máxima expresión de nuestra capacidad de Ser.


Es gozar la belleza abierta, cubierta y encubierta en todo lo que ocurre

Es desafiarse a sí mismo en las diversidades nominadas de adversidades.

Es aprender, crecer, evolucionar y transformarnos en un ser cada vez mayor porque discierne su existir.

Es amar intensamente al acariciar el alma.

Es escuchar en silencio el lenguaje del amor.

Es perdonar sin réplica, es aspirar la presencia del otro, uno mismo.



Es besar con devota pasión a quien amamos, por ser creación de Dios.

Es contemplar apaciblemente la alegría de un niño.

Es escuchar al adolescente amando sin juicio sus inquietudes.

Es acompañar con gratitud-alabanza y gozo la magia del ancian@



Es autogestarnos en el seno y vientre de la sabiduría, en solitario, teniéndonos a nosotros/as mismos/as.

Es comprender al amig@ en la adversidad y, aunque se tenga mil argumentos para contradecirlo o justificarlo, finalmente sólo escucharlo.

Es abrigarnos con la ternura brotada del corazón.

Es tener la capacidad de regocijarnos ante las victorias secretas, triunfos y realizaciones que el aprehender nos llega.

Es vibrar y latir, es amar y gozar, es contemplar y superar, es dar y aceptar, es ser y permanecer.

Es sentir que nuestro hoy es lo único que poseemos para manifestar plenamente nuestro Ser

Es respirar el aroma de nuestro retorno al hogar primigenio, morada sin cercas, estuches ni límites.

Es un también infinito....

Crecer


Muchas veces en la vida pasamos por momentos difíciles en los que tenemos que decidir sobre los nuevos caminos a tomar. A veces el júbilo nos invade ya que la ruta tomada nos demuestra el acierto, y eso se llama crecer. Otras veces nos desanimamos antes de reemprender nuestra meta, y eso también se llama crecer. Crecer, una palabra tan común pero tan significativa a la vez, tan llena de vida; definitivamente es un término al que, en particular, tengo muy presente y valoro entrañablemente. A veces la parálisis nos invade, desarmados completamente caemos en la tristeza, la desilusión, la desgana; sentimos la horrible sensación de no poder hacer nada bien, tomamos caminos de fácil acceso que a ningún lado nos conducen; nos invade la soledad y ocupamos el vacío con gente vacía y el resultado es una lista interminable de momentos más vacíos aún. El dolor se esconde detrás de una imagen impuesta cargada de elementos superfluos que no hacen mas que alejarnos de nosotros mismos.
Hacia la felicidad el camino parece estar lleno de pantanos y grietas infinitos, en esos momentos no podemos ver que ser feliz está en nuestro propio ser, por el solo hecho de existir. El tiempo oficial pasa pero nos es indiferente, el tiempo real nos encuentra sumergidos y cansados, pero tarde o temprano, desde lo mas profundo de nuestra existencia surge una luz, que al principio es pequeña, creo yo que es nuestro instinto de supervivencia más el amor por la vida y por nuestra vida que hace que lentamente nos reubiquemos en el camino correcto, el del amor. A veces necesitamos pasar por momentos muy duros, cometemos errores, evadimos los problemas y nos disfrazamos de algo que no somos hasta reencontrarnos con nuestros valores, en lo que a mi respecta, el valor de las pequeñas cosas, aquellas situaciones y cosas cotidianas y sencillas que son maravillosas. A veces necesitamos pasar por momentos tan duros, pero superarlos es también crecer.